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Bienvenido a la Isla de Crumisa, donde puedo compartir contigo mis delirios y mis desvariaciones en esta aburrida isla paradisíaca.

domingo, 27 de enero de 2013

Domingo astrosolitario

Esta semana ha sido una semana extraña. Las palabras apenas salen de mí ultimamente, salvo en el silencio de la noche, donde tan sólo impiden el descanso. La falta de sueño, la desgana, la amargura, la apatía, la desazón fueron los únicos alimentos en esta solitaria isla. Y, sin embargo, ha sido la semana más tranquila que recuerdo en bastante tiempo. Sin tensiones, ni broncas, ni agobios más que los de mis obligaciones me imponen, que son los estudios (fechas malas las de finales de enero). Son las ventajas de la soledad, no tener que dar cuentas a nadie. Y es que ya no tengo argonauta. Se fue cual Poseidón.

La situación a la que se había llegado era insostenible. Al igual que uno no debe lanzar piedras al mar, las sirenas no deberían agitar el oleaje haciendo chocar las olas contra mi humilde refugio en Crumisa. Una continua marea tras otras desesperan a cualquiera y yo ya estaba cansada de achicar agua en silencio, mientras veía todos mis sueños arrastrados mar adentro sin consideración.

Pero, al fin y al cabo, ¿qué se puede esperar de una sirena? No son más que hijas de la mar, que es Poseidón, que es olvido y es dolor.

Y llegados a este punto, en este domingo solitario en el que haríamos 20 meses, creo que debería empezar ya a cerrar las puertas que le dejé abierta hacia mi isla. Apagar el faro que alumbra el camino. Quitar sus fotos de las paredes de mi cueva. Guardar todos los recuerdos compartidos en una caja y lanzarlos al mar. E intentar olvidar lo inolvidable. Y decir adios. Adios.

Pero no puedo, mi vellocino, o no quiero poder. No quiero tener que hacerlo ni rememorar cada recuerdo con cada luz que apague. Pero la verdad es que, esta situación también es insostenible. Si no lo hago ahora sé que también sufriré y sólo será atrasar lo inevitable.

Lo único que me da esperanzas es pensar que, aunque Poseidón nos haya abandonado, las sirenas ya no canten para Crumisa y los Argonautas ya no nos busquen, nos tendremos el uno al otro, mi vellocino de oro. No me abandones tú también...

1 comentario:

  1. Y nunca lo haré *susurro al oído balado*

    Después de 20 meses...vendrán 24, y después 36...y así seguirá por mi parte, hasta que nuestra isla se hunda en los mares del olvido.

    :"* Te amo mucha, pequeña vellocino.

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